Villoria
La historia de Villoria se ancla en época medieval y ya aparece con
cierta notoriedad en algunos testimonios del siglo XIV. En aquellos tiempos el
coto señorial pertenecía a Rodrigo Álvarez de las Asturias, quien en 1325 lo
donó a su ahijado Gutierre Bernaldo de Quirós. Siglos más tarde, en 1661, el
rey de España, a la sazón Felipe IV, concedió al señorío de Villoria los
títulos de marqués de Camposagrado, vizconde de Las Quintanas y señor de Río
Montán. En 1826 Villoria dejó de ser oficialmente un coto señorial y pasó a
formar parte del municipio de Laviana. Así, cuando el marqués abandonó el
palacio en que residía, cedió éste como casa rectoral, del cual edificio apenas
queda en pie una de sus paredes. De aquel pasado señorial pervive el lema que
aparece en el blasón lavianés: “después de Dios, la casa de Quirós”. De sus orígenes
prístinos aún se conservan los cimientos y poco más de su iglesia, datada en el
siglo XII y reedificada en varias ocasiones, la última de las cuales como
consecuencia del incendio sufrido durante la guerra civil de 1936. Esta
iglesia, cuya advocación es la de San Nicolás, y que sirvió como capilla de los
señores del coto, cuenta con ejemplos arquitectónicos de los siglos XVI, XVII y
XVIII, además de un tramo de la bóveda estrellada y una portada románica
originales. Se dice que Francisco Asís Bernaldo de Quirós, marqués de
Camposagrado, y su esposa María Jacoba de Valdés Inclán están enterrados al
lado del altar. El edificio fue declarado Monumento Histórico Artístico y Bien
de Interés Cultural el 6 de abril de 1995. No muy lejos de la iglesia,
transcurre el río Molinera; para salvar su cauce se construyó un puente de un
único arco allá por el siglo XIII ó XIV y que se conserva en buen estado.
Tiraña
Hace ahora aproximadamente unos tres mil años un asentamiento humano habitaba
lo que en la actualidad es territorio conocido como Tiraña, pues de aquella
época se conserva un “hacha de talón”, suponiendo este instrumento la
referencia más antigua de la parroquia. El nombre de Tiraña parece provenir de
un término latino de procedencia romana, villa
Turania; es decir, la propiedad de un tal Turanius. Siglos más tarde, el 7
de mayo de 1332, Rodrigo Álvarez de las Asturias, de la casa de Nava y poseedor
de inmensas tierras y Señor de Tiraña, entre otros títulos, afronta su muerte
con el temor a un posible viaje al
Infierno, por lo que mediante testamento dona al monasterio de San Vicente de
Oviedo gran parte de sus posesiones, entre ellas las de Tiraña: “Dolli la mia
villa Tiraña con todos sus montes e con todos sus term.”. Sin embargo, las
tierras siguieron siendo regentadas por sus descendientes, como el decimonónico
Gaspar Francisco de Caso y Álvarez de las Asturias, conde de Nava y que residía
en Oviedo, cuyos tributos repartía con el monasterio de San Vicente y el cura
de San Pedro de Tiraña. El 18 de diciembre de 1826 y por Real Orden Tiraña
perdió su independencia señorial y pasó a formar parte del concejo de Laviana.
Durante la contienda civil del siglo XX la iglesia de San Pedro fue, como
ocurrió en otras localidades, incendiada, desapareciendo entre las llamas
algunos documentos valiosos referentes a la historia de la comarca.
Del siglo XVII data una capilla dedicada a Nuestra Señora en Cortina,
aldea de la parroquia de Tiraña, si bien hay partes suyas que han sido remodeladas
con posterioridad. Según la leyenda, en un principio la capilla iba a ser
construida en Saétnia, pero los materiales y los vigilantes nocturnos aparecían
todas las mañanas en Cortina, así que se decidió construir la capilla en dicho
lugar. Su celebración fue otrora de numerosa asistencia, con una procesión que
se iniciaba en San Pedro de Tiraña. En este mismo siglo se levantó una capilla
en las estribaciones de Peñamea; se trata de la ermita de Les Campes, levantada en honor a la Visitación de la
Virgen, cuando ésta, según los Evangelios, visitó a su prima Isabel. La capilla
en sí fue erigida a unos 800 metros sobre el nivel del mar en el siglo XVII,
aunque fue restaurada en 1995. Del siglo siguiente data la capilla
erigida en Carrio bajo la advocación de Santa María de Rímori, aunque más tarde
se cambió dicha advocación en favor de la Virgen de los Remedios. Y si hablamos
de capillas, no podemos de mencionar un par de ellas, de las que no queda más vestigio
que algunos testimonios escritos, ubicadas las dos en Pola de Laviana: Eladio García Jove
menciona en 1897 en su libro Asturias
una capilla dedicada a Nuestra Señora del Carmen y que, al parecer, estaba
situada en el linde de la Calle de Arriba. La otra capilla es la que
había en la cárcel y que fue bendecida por el párroco José del Rosal Areces el
13 de diciembre de 1898.
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